Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata

Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata

Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata

Foto: Iberis e Iris, fuente Le Jardin de Cheneland

El Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata es una planta perenne de las denominadas «siempreverdes». Su porte es semiarbustivo y extendido, resultando ideal para plantar entre piedras y en rocallas y borduras.

Las flores del carraspique son pequeñas y blancas, agrupadas en pequeñas «cabezas», aparecen en primavera y suelen durar hasta comienzos del verano. En ocasiones, si el invierno no es muy frío, puede ser que aparezcan antes. Con la llegada del calor las flores se secan y aparecen las semillas, que podremos utilizar para siembras posteriores.

Es una planta muy poco exigente con el riego, por lo que debemos regar con moderación. Además, no le gustan nada los suelos encharcados, arcillosos o mal drenados.

Su ubicación ideal es a pleno sol. En invierno, las heladas pueden dañar un poco las hojas, pero en primavera se recupera. Sí es muy recomendable podar la planta después de la floración, a finales de verano o en otoño, eliminando esas ramas y flores secas (donde se alojan las semillas). De este modo la estimularemos para producir más flores en la primavera siguiente, y lograremos además que mantenga un aspecto más compacto.

El mayor problema que podemos tener con el Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata en cuanto a enfermedades suele derivar de un exceso de riego, por podredumbre de las raíces o por mildiu.

En definitiva, el Iberis es una planta muy rústica y apropiada para nuestros jardines, pues tolera muy bien el frío y las heladas y no necesita grandes cuidados, ni terrenos muy abonados, ni mucho riego. Por nuestra propia experiencia es una de nuestras favoritas, pues además es muy tapizante, muchas veces comienza a florecer ya por febrero, aportando a nuestro jardín color y vida antes de la ansiada primavera.

Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata

Iberis sempervirens, Carraspique, Cestillo de plata

Listado de coníferas enanas

Listado de coníferas enanas

Rocalla con coníferas enanas, aromáticas, rosales… Fuente: foro de Infojardín

Listado de coníferas enanas

Por su gran facilidad de adaptación a nuestro clima, así como sus grandes posibilidades de uso en todo tipo de composiciones, te ofrecemos un listado de coníferas enanas que te será útil a la hora de proyectar tu jardín.

Ya hablamos en nuestro artículo de «Cinco errores comunes que debes evitar en tu jardín«, entre otras cosas, de la importancia de elegir plantas de tamaño acorde con el de nuestro terreno. Las coníferas enanas son especialmente indicadas para jardines pequeños, e indispensables en jardines rocosos, muros y composiciones en grandes jardineras. Cultivadas en maceta, decoran terrazas y balcones.

Chamaecyparis, no le gustan los terrenos calizos ni climas demasiado secos. Variedades:

  • lawsoniana «Elwoodii», «Ellwood’s Gold», «Ellwood’s Pilar», «Minima Glauca», «Nidiformis»
  • nootkaensis «Compacta»
  • obtusa «Graciosa», «Nana Aurea», «Nana Gracilis»
  • pisifera «Boulevard», «Filifera», «Filifera Aurea», «Nana», «Sungold»
  • «Tharandtensis Caesia»

Cryptomeria japonica, variedades «Banda Sungii», «Elegans Nana», «Globosa Nana», «Jindai Sungii».

Juniperus, muy rústicos y resistentes al frío, toleran todos los suelos y soportan la sombra siempre que no sea excesiva. Las variedades rastreras son muy apreciadas para revestir el terreno. Variedades:

  • chinensis «Blaauw Variety», glauca «Heltzii», «Mint Julep», «Mordigan Aurea», «Pfitzeriana», «Pfitzeriana Aurea», «Pfitzeriana Glauca», «Pfitzeriana Old Gold», «Plumosa Aurea», «Rockery Gem» «Stricta».
  • communis «Compressa», «Depressa Aurea», «Depressed Star», «Hornibrookii», «Repanda» «Sentinel»
  • horizontalis «Bar Harbor», «Glauca», «Wiltonii»
  • sabina «Blue Danube», «Hicksii», «Tamarixifolia»
  • squamata «Blue Star», «Blue Carpet», «Meyerii»
  • virginiana «Grey-Owl».

Microbiota decusata, de forma rastrera, se adhiere al terreno y mantiene siempre su forma circular. Muy rústica, resistente al frío, a los terrenos áridos y a la contaminación.

Picea, variedades:

  • glauca «Conica (albertiana «Conica»), «Alberta Globe», «Echiniformis»
  • «Maxwellii»
  • «Nidiformis»
  • «Ohlendorfii»
  • omorika «Nana»
  • orientalis «Gracilis»
  • pungens «Glauca Globosa»
  • «Remontii»

En la próxima entrega del artículo, enumeraremos los pinus, taxus y thuyas, que aún nos quedan pendientes.

 

Euphorbia pulcherrima, Flor de Pascua, Poinsetia

Euphorbia pulcherrima, Flor de Pascua, Poinsetia

Euphorbia pulcherrima, Flor de Pascua, Poinsetia

La Euphorbia pulcherrima, Flor de Pascua, Poinsetia es un arbusto originario de Centroamérica. Puede llegar a medir hasta 3 metros, aunque lo más común en nuestro país es cultivarla como planta de interior (no tolera temperaturas por debajo de los 5ºC), en ejemplares más pequeños.

Sus hojas son grandes, de color verde oscuro con pequeñas inflorescencias amarillas. Lo más llamativo de la plantea son sus brácteas, a menudo confundidas con flores, de color rojo, rosa, blanco verdoso o blanco amarillento.

La Flor de Pascua es una planta que necesita mucha luz cuando está en flor, así como un ambiente fresco. La calefacción fuerte dentro de casa reseca las hojas y se terminan cayendo, por lo que es recomendable buscarle el sitio más fresquito posible.

Por otra parte, y aunque le gusta la humedad, el riego no debe ser excesivo. Una buena forma es sumergir el tiesto en agua, y dejar que escurra el exceso antes de ponerla sobre un plato. No dejar nunca el exceso de agua en el plato, pues perjudica a la poinsetia. Se debe volver a regar cuando la tierra esté ya bien seca.

Florece en invierno, de noviembre a febrero. Desde el mes de octubre se recomienda que la planta no reciba luz durante 12 horas para estimular el color de las brácteas y para que florezca.

Un abono de lenta liberación es recomendable siempre y cuando la planta no esté en floración.

 

Euphorbia pulcherrima, Flor de Pascua, Poinsetia

Fuentes: El milplantas, www.kew.org

Echeveria, Rosa de Alabastro, Echeveria elegans

Echeveria, Rosa de Alabastro, Echeveria elegans

Echeveria, Rosa de Alabastro, Echeveria elegans

La Echeveria, Rosa de alabastro, Echeveria elegans es una de las múltiples variedades de la Echeveria. Procedente de Méjico y Texas, pertenece a las llamadas crasas o suculentas. Recordemos que se llaman así por su capacidad de acumular agua en tallo y hojas. Gracias a esta cualidad necesitan muy poco riego.

Vamos a ver cómo cuidar estas singulares plantas. En primer lugar, no toleran las heladas. Según algunas fuentes (infojardín), pueden soportar hasta -4ºC, y en nuestra zona (Sierra de Madrid, Collado Villalba y pueblos de alrededor) las temperaturas mínimas invernales pueden ser inferiores. Pero no por ello tenemos que renunciar a su cultivo. Prosperan muy bien en tiestos y podemos trasladarlas en invierno a lugares más resguardados e incluso al interior de casa. Cuando llegue la primavera y las temperaturas mínimas sean superiores, las moveremos gradualmente al exterior. Y digo gradualmente porque en general no le gustan los cambios bruscos de emplazamiento, por lo que cualquier cambio debemos hacerlo poco a poco. Comenzaremos por unas horas y ampliaremos el tiempo en su nueva ubicación en días sucesivos.

Le gusta estar situada en zonas muy luminosas, pero hay que protegerla del sol directo de tarde en verano, que puede quemar sus hojas.

Echeveria, Rosa de Alabastro, Echeveria elegans

Con respecto al riego, la echeveria requiere muy poca cantidad de agua. Aun así, dependerá mucho de las temperaturas y condiciones en las que esté la planta. Normalmente en verano siempre necesitan algo más de riego por el calor, y en invierno un riego moderado o casi nulo. Pero si tenemos nuestra Echeveria elegans dentro de casa, con el calor de la calefacción la tierra se secará antes y necesitará algo más de agua. Es importante, por tanto, echar un vistazo a la tierra durante los primeros días, y dejar que se seque bien antes de volver a regar, pero tampoco excedernos en la falta de riego. El agua debe echarse siempre en la tierra y nunca en las hojas.

La Echeveria, Rosa de Alabastro, Echeveria elegans necesita un suelo bien drenado, y le favorece el trasplante más o menos cada dos años. Podemos utilizar tierra para cactus, o hacer nuestra propia mezcla, siempre que tengamos en cuenta que debe ser una tierra ligera, que seque bien y que no acumule excesos de agua.

Echeveria, Rosa de Alabastro, Echeveria elegansFoto: http://diliplakhani.com/echeveria-elegans/

Ciclamen, Cyclamen Persicum, Violeta de Persia

Ciclamen, Cyclamen Persicum, Violeta de Persia

Ciclamen, Cyclamen Persicum, Violeta de Persia

También llamada Violeta de los Alpes, el Ciclamen, Cyclamen Persicum, Violeta de Persia es una planta bulbosa muy conocida por su floración otoñal e invernal, prolongándose en muchas ocasiones hasta la primavera, que suele alcanzar una altura entre 30 y 40 cm.

Es una planta que necesita fresco, por lo que sufrirá mucho dentro de casa, sobre todo con la calefacción fuerte. En caso de querer tenerla dentro por su valor ornamental, para intentar que dure el mayor tiempo posible deberíamos situarla en un lugar muy fresco, alejada de fuentes de calor, y sacarla por las noches al exterior, para aprovechar las temperaturas más bajas y el aire de la calle. Aun así, sigue siendo una planta de exterior, por lo que siempre es preferible cultivarla fuera para asegurarnos de que prospera.

Ciclamen, Cyclamen Persicum, Violeta de Persia

Es considerada planta anual,  pero si se le proporcionan las condiciones adecuadas, pueden durar varios años. Normalmente en verano, con la llegada del calor, la planta entra en estado «latente», por lo que veremos que pierde las hojas y las flores, pero a partir de septiembre, con temperaturas más bajas y el comienzo de las lluvias, la planta probablemente vuelva a brotar. Durante el período de latencia se deben quitar las hojas, flores y tallos secos.

Le gusta la luz pero le perjudican los rayos directos de sol, por lo que es preferible situarla en zonas de sombra o media sombra. En cuanto al riego, se hace siempre desde abajo, sin mojar las hojas, y cuando la tierra esté verdaderamente seca; un exceso de agua perjudicaría a la planta.

Durante el período de floración se puede abonar con un abono líquido cada 15 o 20 días, que sea rico en potasio y que lleve nitrógeno, pero no en exceso para evitar un excesivo desarrollo foliar.

Ciclamen, Cyclamen Persicum, Violeta de Persia

 

Fuentes:

El milplantas

Infojardín

 

 

Camelia, Camellia japónica, Camelio común

Camelia, Camellia japónica, Camelio común

Camelia, Camellia japónica, Camelio común

La Camelia, Camellia japónica, Camelio común es un árbol perennifolio de crecimiento lento, que puede alcanzar los 6-7 metros de altura. Su porte es arbustivo, con la copa ancha y extendida  ramificaciones desde la base. Tiene su origen en Asia oriental, y fue importada por primera vez en Europa en el siglo XVIII.

Sus hojas son muy lustrosas, de color verde brillante, y más claras en el envés, de forma ovalada. Sus flores son grandes (pueden llegar a tener hasta 10 cm de anchura), de color blanco, rosáceo, fucsia o rojo , y delicadas y sensibles al viento y a las lluvias violentas. La floración de la Camellia japónica se produce normalmente en otoño, invierno y primavera, dependiendo de las temperaturas. El fruto es una cápsula dura, redonda y leñosa, que se forma en verano.

Requiere suelos fértiles, húmedos pero bien drenados, ácidos y bien abonados con hummus o con turba. No tolera los suelos calcáreos. Prefiere estar ubicada en lugares luminosos pero en nuestro clima continental mejor en semi-sombra, evitando las horas de sol de medio día del verano, que puede quemar las hojas. Sin embargo, en el norte de España, con temperaturas más suaves y mayor humedad, se puede colocar tranquilamente en sitios más soleados.

Es importante añadirle de vez en cuando quelato de hierro o algún abono especial para plantas acidófilas. Se abonan después de la floración, en primavera o en verano, que es cuando inician su crecimiento anual. Pondremos un abono orgánico cuando los brotes hayan comenzado a crecer, y más tarde en abril-mayo uno nitrogenado de liberación lenta, de forma que para cuando llegue el invierno ya se haya liberado todo el nitrógeno. En verano (julio y agosto) se le puede aplicar también uno líquido, pero en cualquier caso, a partir de este mes, se deben evitar todos los aportes de abono.

Camelia, Camellia japónica, Camelio común

Para los amantes de este árbol, recomendamos la Ruta de la Camelia en Galicia, un circuito de jardines de gran interés turístico y valor ornamental en la comunidad gallega.

Fuente: Sociedad Española de la Camelia

 

Crisantemos, Chrysanthemums, mums

 

Crisantemos, Chrysanthemums, mums

Crisantemos en Central Park. Foto de katherinescorner.com

Crisantemos, Chrysanthemums, mums

Los Crisantemos, Chrysanthemums, mums (abreviatura que se usa en inglés) son un género de la familia de las Asteraceae que agrupa a unas 30 especies.  Son muy antiguos y provienen de Asia.

El crisantemo es otra de las plantas de flor por excelencia del otoño. Aunque en España está muy vinculada a la tradición del día 1 de noviembre de honrar a los difuntos, lo cierto es que su amplia variedad de formas y su floración tardía una vez finalizado el verano, llenan al jardín de vivos colores en otoño (rosas, rojos, naranjas, amarillos y blanco). Si los compramos ahora, en otoño, podemos plantarlos directamente en el suelo o jardinera, preferiblemente al sol para favorecer su floración, aunque lo ideal es hacerlo en primavera, porque así arraiga adaptándose al terreno, de forma que resistirá mejor los fríos del otoño y el invierno.

Por otro lado, no es una planta que requiera de excesivos cuidados. Hay que regarla cuando esté seca, en maceta, o si no llueve si está ubicada en el suelo, y es importante mojar directamente la tierra y no las hojas, para que no desarrolle enfermedades fúngicas como la roya. También debemos ir retirando las flores marchitas para perpetuar la floración. Si queremos que  nos dure de un año para otro, podemos podarlas bajitas en invierno, cuando hayan terminado de florecer, de forma que en primavera volverá a desarrollarse de forma vigorosa y a florecer en otoño. Pero siempre hay que tener cuidado con su emplazamiento, ya que el sol de verano puede estropear al crisantemo si es muy fuerte, y las heladas invernales también, así que lo más acertado para nuestra zona, donde tanto los inviernos como los veranos son tan rigurosos,  será o bien elegir una zona que cumpla todos los requisitos, o cultivarla en maceta e ir cambiándola de sitio.

No es una planta que prospere bien dentro de casa, ya que necesita temperaturas entre 16 y 18 ºC, por lo que normalmente no soportará la calefacción interior. Sí podemos tenerla en un lugar claro y fresco de la terraza.

Crisantemos, Chrysanthemums, mums

Crisantemos, Chrysanthemums, mums

Foto de katherinescorner.com

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Pensamiento o trinitaria: viola tricolor y wittrockiana

Pensamiento o trinitaria: viola tricolor y wittrockiana

Pensamiento o trinitaria: viola tricolor y wittrockiana

El pensamiento o trinitaria es la planta de temporada por excelencia de otoño e invierno, como ya mencionamos en nuestra entrada sobre plantas que embellecen el jardín en otoño. Al igual que en primavera las opciones para aportar color a nuestro jardín son múltiples, en otoño e invierno las alternativas son más reducidas, y el pensamiento o trinitaria (viola tricolor y wittrockiana) es una de las más conocidas.

Pertenece a la familia de las violaceae, la viola tiene dos especies especialmente conocidas: la tricolor y la wittrockiana. Se puede plantar en primavera y en otoño. Si plantamos en primavera a pleno sol, o incluso en semisombra, lo más probable es que no aguante el calor del verano. Sin embargo si la plantación se realiza en otoño, podremos disfrutar de ellas situándolas a pleno sol hasta bien entrado el invierno, o incluso durante la primavera si las heladas no son excesivamente fuertes.

Le gustan los suelos ricos bien abonados y agradecerán una mezcla suelta rica en humus. Se pueden plantar en el suelo pero también se desarrollan de forma espectacular en macetas. Conviene que la tierra no se seque, pero como recomendamos casi siempre, que tampoco se encharque.

Un truco para que los pensamientos se adapten bien a nuestro jardín es dejarlos unos días (en torno a una semana) en el lugar donde vayamos a plantarlos, pero tal y como vienen en el tiesto. Pasados esos días procederemos al trasplante en suelo o maceta. De esta forma habrán tenido un tiempo para adaptarse y no sufrirán por cambios bruscos entre las condiciones y temperaturas del centro de jardinería y las de su destino final.

Si queremos prolongar la floración lo máximo posible, es bueno ir retirando las flores marchitas, así como cortar las puntas de los tallos florecidos una vez se ha perdido la flor.

Fuentes:

El milplantas

Infojardín

Plantas que embellecen el jardín en otoño

Plantas que embellecen el jardín en otoño

Foto: http://wychwoodtasmania.com/

Plantas que embellecen el jardín en otoño

Ya tenemos el otoño encima. Durante esta época, hay muchas plantas que dejan de lucir en todo su esplendor debido a la pérdida de hojas y flores. Sin embargo, esto no quiere decir que nuestro jardín no pueda verse bonito, al contrario: el otoño es una época en la que la naturaleza nos proporciona tonalidades diferentes a las de la primavera y verano, pero no por ello menos bonitas. Aquí tenéis una serie de plantas que embellecen el jardín en otoño:

  • Abedules, (Betula), por el bello color anaranjado y amarillo que adquiere su follaje en otoño.
  • Acerolos, (Acerola, Crataegus azarolus), pequeños árboles cuyos frutos, del tamaño de una cereza, de color rojo y amarillo, maduran en esta época.
  • Agracejos o Berberis vulgaris, también fructifican en otoño.
  • Arce japonés (Acer palmatum «atropurpureum«), ya hablamos sobre él en otra ocasión y puedes consultar su ficha aquí.
  • Begonias. Aún les quedan flores que mostrar antes de las primeras heladas.
  • Bocas de dragón o Antirrinum majus, que florecen de primavera a otoño antes de que llegue el frío intenso.
  • Ciclámenes (cyclamen persicum), se encuentran ahora en plena floración.
  • Cornejos (cornus florida), fructifican en otoño y además sus hojas tornan a un bello color morado antes de caer.
  • Dalias de temporada, que tendrán flores siempre y cuando el tiempo no sea excesivamente caluroso. En climas muy cálidos, no suele florecer precisamente hasta otoño.
  • Espinos de fuego (pyracantha coccinea). Sus frutos son bayas rojas que forman grandes masas, aportando un color vivo que durará hasta casi el final de la estación.
  • Flox perenne o phlox paniculata, florece en primavera y otoño. Más información aquí.
  • Fustete, árbol de las pelucas (cotinus coggyria), por el color de sus hojas. Puedes ver su ficha aquí
  • Gazanias, seguirán dando flores siempre que las temperaturas no sean excesivamente frías.
  • Glicinias o wisteria chinensis, que en ocasiones vuelve a florecer en otoño.
  • Madreselvas (lonícera japónica). Florecen de primavera a otoño, y cuando sus flores desaparecen, sus frutos son bayas que también resultan muy ornamentales.
  • Pensamientos. Son las plantas más comunes de temporada en otoño, llenarán tu jardín de color. Ahora que las temperaturas son más bajas, les conviene la luz del sol.
  • Liquidámbar, por el bello color al que tornan sus hojas.

 

Castañea sativa o Castaño

Castañea sativa o Castaño

Fotografía del castañar del Tiemblo por Antonio Quinzán, www.viajesyfotografia.com

Castañea sativa o Castaño

El árbol del castaño (Castañea sativa o Castaño) es un árbol caducifolio que pertenece a la familia de las Fagaceae. Históricamente se ha dicho que fueron los romanos quienes extendieron su cultivo desde Asia Menor y Europa Meridional al resto de Europa, aunque los estudios más recientes muestran su presencia ya en la Prehistoria.

El castaño tiene un gran desarrollo, pudiendo alcanzar los 30 o 35 metros de altura en su edad adulta, y su tronco puede llegar a medir 2 metros de diámetro, aunque con la edad suele ahuecarse. Florece de mayo a junio, y los frutos, las castañas, se recogen en octubre, aunque para que los frutos maduren necesitan veranos cálidos.

Castañea sativa o Castaño

Fotografía: www.asturnatura.com

Le gustan los suelos sueltos, frescos y profundos, es mejor evitar los que son compactos, arcillosos o excesivamente húmedos. Prefiere los climas templados aunque también soporta los fríos, siempre que no se vea afectado por heladas tardías, en cuyo caso sí se verá dañado. Se encuentra mejor en media sombra.

La enfermedad más importante que sufre este castaño es la llamada «tinta» provocada por los hongos Phytophtora cambivora y Phytophtora cinnamomi, que penetran a través de las raíces más finas alcanzando los vasos conductores. Se distingue por el color negro con que aparecen los tejidos bajo la corteza y la muerte progresiva de ramillas apicales según se ven afectadas las raíces correspondientes.

El Castanea Sativa produce la variedad de castaña común que se utiliza como alimento. Esta variedad es distinta de la que procede del falso castaño o castaño de indias (Aesculus hippocastanum).