Hypericum, Hipérico o Hierba de San Juan

Hypericum, Hipérico o Hierba de San Juan

Hypericum «Hydcote»

 

Hypericum, Hipérico o Hierba de San Juan

El Hypericum, Hipérico o Hierba de San Juan es un pequeño arbusto rastrero, tapizante, con las ramas más bajas que se extienden por el suelo, muy adecuado tanto para rocallas como para manchas, grupos o setos, ya que se va extendiendo. Su altura y porte dependen en gran parte de la variedad: mientras que el «calycinum» sólo alcanza los 40 cm tanto en porte como en diámetro, el hypericum inodorum «Elstead» y el «Hidcote» pueden llegar al metro o 1.25 cm.

Es un arbusto rústico que no tiene grandes exigencias en cuanto al suelo, aunque prefiere los bien drenados. Es preferible plantarlo al sol; también vive a la sombra pero tendrá mayor floración cuanto mayor sea la luz que reciba. En cuanto a la necesidad de agua, el hipérico requiere un riego moderado, algo más abundante en verano.

Es perenne o semi-perenne, puede soportar hasta -20 o -30º, pero en climas como el nuestro (Alpedrete, Collado Villalba, Guadarrama…) se comporta como caducifolio, perdiendo las hojas con las heladas y rebrotando con la primavera.

Hypericum, Hipérico o Hierba de San Juan

El hypericum florece a finales de primavera: el «Elstead» en julio y agosto, el «calycinum» y el «Hydcote» en general hasta octubre. De hecho, el nombre de «hierba de San Juan» le viene precisamente porque suele florecer cerca de la noche de San Juan (23 al 24 de junio). La floración se dará en los brotes de ese mismo año, que ya han florecido, no volverán a hacerlo. Para realizar la poda de floración y mantenimiento esperaremos a finales del invierno, y cortaremos las ramas crecidas durante la temporada pasada, dejando de 2 a 5 yemas. De estas yemas surgirán los nuevos brotes, que son los que van a florecer como hemos dicho. Con menos yemas obtendremos flores más grandes pero en menor cantidad, mientras que con más yemas las flores serán más abundantes pero más pequeñas. Además, eliminaremos ramas secas y flores y hojas marchitas.

Es muy usado en herboristería y homeopatía

Fuentes:

El milplantas

Geranium Sanguineum – Geranio de sangre

Geranium Sanguineum - Geranio de sangre

(Foto: Geranium Sanguineum en Alpedrete, principios de junio)

Geranium Sanguineum – Geranio de sangre

Borra de tu mente la idea del geranio tradicional. El Geranium Sanguineum – Geranio de sangre es una variedad completamente distinta, especialmente en rusticidad y tolerancia al frío.

Pero comencemos por el principio. El género Geranium pertenece a la familia de las Geraniaceae y agrupa más de 420 especies. De esta misma familia es el género Pelargonium, al que pertenece el Pelargonium x hortorum, comúnmente llamado Geranio, que es el que estamos acostumbrados a ver en patios y jardines. Aclarar además que, en general, las variedades del género geranium suelen ser más resistentes al frío que las del género pelargonium, que en nuestra zona deberán estar protegidos en invierno.

Pelargonium x hortorum

Pelargonium x hortorum

Una vez aclarado esto, pasemos al geranium sanguineum – geranio de sangre. Es una planta herbácea resistente, de crecimiento bastante rápido, que se adapta en general a todo tipo de suelos, aunque como suele ser habitual, prefiere los que están bien drenados. Se cultiva al sol o semi-sombra, no necesita mucho riego, y alcanza una altura de unos 40 cm.

Es perenne, aunque en nuestra zona se quedará pelada en invierno. Por ello, cuando termine la estación fría es aconsejable podarla y retirar todas las ramas secas, para que pueda volver a brotar de forma sana y con un aspecto inmejorable.

En primavera vuelve a brotar, llenándose de flores color púrpura, y la floración puede continuar durante todo el verano si nos molestamos en ir retirando las flores marchitas.

Geranium Sanguineum - Geranio de sangre

El geranium sanguineum es otra de nuestras favoritas que siempre recomendamos para los jardines de la sierra. Aunque no es muy conocida y a primera vista en su maceta parece no decirnos mucho, en poco tiempo luce mucho y tiene un gran colorido, soporta las heladas, no requiere grandes cuidados y no necesita grandes cantidades de agua, por lo que es muy adecuada si lo que buscas es que tu jardín sea sostenible.

Salvia microphylla, Salvia grahammi o Salvia rosa

Salvia microphylla, Salvia grahammi o Salvia rosa

Salvia microphylla, Salvia grahammi o Salvia rosa

La Salvia microphylla, Salvia grahammi o Salvia rosa, es un pequeño arbusto originario de Méjico, de tallos semi-herbáceos y hojas pequeñas y ovaladas, que puede alcanzar una altura de casi un metro, y una anchura aproximada de unos 60-80 centímetros. Es muy rústica, se cultiva a pleno sol y desprende un agradable olor, mezcla entre limón y hierbabuena. Puede encontrarse en color rojo, blanco, rojo y blanco (salvia microphylla variedad «Hot Lips»), fucsia y naranja.

Hay muchas razones por las cuales es una de nuestras favoritas para nuestra zona. En primer lugar, es muy vistosa, da color al jardín y crece rápidamente, por lo que en poco tiempo alcanzará todo su esplendor. Además, su floración es muy duradera, desde mayo hasta finales de verano, y si el tiempo acompaña, principios de otoño. Otro punto a su favor: tolera bastante bien la escasez de agua y no requiere grandes cuidados. Y por último, pero no por ello menos importante: ¡aguanta nuestras heladas! Si bien en invierno perderá sus hojas y se quedará pelada, en primavera volveremos a verla brotar y florecer.

Por si fuera poco, es una planta poco propensa a las enfermedades y fácilmente reproducible por esquejes y semillas a principios de primavera y otoño. ¿Se puede pedir más?

A la hora de plantar, habremos de tener en cuenta su porte, para que al crecer no queden demasiado juntas. En cuanto a la poda, le conviene una poda fuerte a finales de invierno, eliminando todas las partes marchitas, dejando sólo entre un palmo y palmo y medio de altura.

Salvia microphylla, Salvia grahammi o Salvia rosa

Campanula y salvia microphylla

 (Foto: Salvia microphylla comenzando a florecer, Guadarrama, mes de mayo)

Salvia microphylla, Salvia grahammi o Salvia rosa

 (Foto: Salvia microphylla, Guadarrama, mes de junio)

Se confunde muchas veces con la salvia gregii, con la que hibrida fácilmente, pues son muy parecidas.

Fuentes:

Mi jardín

Bougainvillea, Bugambilia, Buganvilla

Bougainvillea, Bugambilia, Buganvilla

Bougainvillea, Bugambilia, Buganvilla

También conocida como Trinitaria, Veranera, Santa Rita o Enredadera de papel, la Buganvilla es un arbusto trepador de hoja caduca, tan vistoso y tan conocido en las zonas costeras de nuestro país, más templadas. Pero es tan espectacular y esplendorosa cuando está en floración, que no podíamos dejar de reseñarla, aun cuando sólo podamos disfrutar de ella en terrazas, al abrigo de las heladas, pues no soporta temperaturas por debajo de los 0º. La Bougainvillea glabra «Sanderiana», con brácteas color púrpura, es la especie más rústica, que admite hasta -5º C.

Verdaderamente, no son sus flores lo que tanto admiramos, sino las brácteas que las protegen (en realidad la flor es muy pequeña y poco ornamental). Existen en diversos colores y duran meses.

Bougainvillea, Bugambilia, Buganvilla

En cualquier caso, necesita mucho, mucho sol, en caso contrario perderá sus hojas; y también estar muy protegida. Se adapta en general a cualquier tipo de suelo siempre que no se encharque. Tolera bien la sequía (de hecho, le beneficia para una buena floración) y le perjudica el exceso de riego. Aunque se considera trepadora, es necesario ir atándola al soporte, ya que no se pega sola.

Se cultiva bien en macetas y jardineras. En este caso, hay que escoger una maceta grande y seguir una serie de sencillos pasos. Pondremos abajo una capa de algún elemento que facilite el drenaje, como bolas de arcilla, canto rodado o trozos de macetas de barro, por ejemplo. La arcilla nos ayudará además a conservar la humedad de la tierra, reduciendo el consumo de agua. Añadiremos un buen sustrato y abonaremos de forma regular. También habrá que podarla cada 1-3 años, eliminando las ramas más viejas. A finales de verano es conveniente ir reduciendo el riego, para prepararla para el invierno, momento en que cesaremos de regar por completo.

Bougainvillea, Bugambilia, Buganvilla

Fuentes:

El milplantas

Cinco azules que querrás tener en tu jardín

Cinco azules que querrás tener en tu jardín

Foto: El jardín de Bemi

Cinco azules que querrás tener en tu jardín

Vamos a intentar presentaros una serie de listas de plantas con flor, válidas para nuestra climatología de la sierra, agrupándolas por colores, con el fin de poder daros ideas a la hora de buscar un ejemplar de un color concreto. Empezamos esta semana, con cinco azules que querrás tener en tu jardín.

1. Una bulbosa: Iris germánica

Cinco azules que querrás tener en tu jardín iris

Las especies de iris de rizoma, como es el iris germánica, toleran más el frío que las de bulbo. Además esta variedad se desarrollo muy bien en suelo seco y calizo. Se planta al sol o semisombra a finales de verano o principios de otoño y florece en primavera.

2. Un arbusto: Ceanothus thyrsiflorus repens

Ceanothus flores losan collado villalba

Es un arbusto perenne semi rastrero, de tamaño medio. En teoría alcanza los 70-80 cm como máximo y 1.20 de anchura, pero he de aclarar que el ejemplar de la fotografía, en Guadarrama, mide más de 1 metro de alto y 1.50 de ancho. Se puede ir podando, pero siempre mejor cuando las ramas son jóvenes. Florece entre finales de abril y junio. Se adapta en general a todo tipo de suelos, aunque prefiere los no calcáreos, y aguanta bien la falta de riego.

3. Una trepadora: Glicinia o Wisteria

wisteria flores losan

La variedad chinensis es la especie más extendida. Vigorosas, rústicas, de hoja caduca, les gusta el sol y necesitan ser podadas en profundidad todos los años, para provocar una mejor floración (abril-mayo). Sus racimos de flores son muy vistosos.

4. Una aromática: Salvia oficinalis

SalviaOfficinalis Flores Losan

Aromática muy rústica, con hojas oblongas de color gris plateado, aterciopeladas y muy perfumadas, que alcanza una altura de unos 40-80 cm. Prefiere el sol aunque soporta algo de sombra, y se adapta en general a todo tipo de suelos. Muy adecuada para rocallas. En nuestra zona, con el frío, se nos quedará peladita en invierno, pero volverá a brotar al año siguiente.

5. Una herbácea: Campánula muralis

campanula vivero villalba

Campánula y salvia microphylla

Cuanto la hayas visto florecer en tu jardín, ya no podrás vivir sin ella.

De unos 15 cm de altura, florece normalmente entre mayo y junio, y con una buena ubicación podemos ver aparecer de nuevo sus flores a finales de verano. Le gustan los suelos húmedos y algo de sol, pero en exceso le perjudica, por lo que lo más adecuado sería una semisombra o sombra ligera.

 Fuentes:

El milplantas

Phlox paniculada – Flox

 Phlox paniculada - Flox

Phlox paniculada – Flox

Es una vivaz de la familia de las Polemoniaceas, de rápido crecimiento, que alcanza unos 70 cm de altura media. Con una floración bastante duradera, muy rústica y de gran resistencia, es muy usada por los jardineros para darle un toque de flor y color a jardines y rocallas.

Su mejor ubicación sería en sol o semisombra, aunque si optamos por pleno sol debe faltarle el riego en las épocas de más calor. La sombra prolongada provocará una menor floración, y posiblemente facilite la aparición de hongos. Para evitar la aparición de éstos, además, es importante regar la tierra y no el tallo o las hojas (este detalle es importante para un gran número de plantas). Le gusta que la tierra esté húmeda, pero siempre con un buen drenaje, de forma que no se encharque. Una buena opción para mantener la humedad de la tierra, es cubrirlo con una capa de acolchado o «mulching«.

Además de eliminar las flores muertas, en otoño podremos podarlo un poco y abonarlo. También es beneficioso para el Phlox paniculada –  Flox su división cada tres o cuatro años, para progaparlas e impedir la aglomeración.

Existen muchas variedades de esta planta, con diferentes colores de flor y forma de hojas.

Phlox paniculada - Flox

Phlox subulada y euphorbias

Phlox paniculada - Flox

Fuentes:

El milplantas

Infojardín

wikihow

Citrus Sinensis – Naranjo – Collado Villalba

Citrus Sinensis - Naranjo - Collado Villalba

Citrus Sinensis – Naranjo – Collado Villalba

El citrus sinensis o naranjo es un árbol frutal, tan querido y cultivado en nuestro país, tiene su origen en China e Indochina. Es perenne, de pequeño tamaño, y con una copa compacta de hojas coriáceas de un color verde brillante que se va oscureciendo a medida que el árbol madura.

Florece en primavera, y su flor, que es el azahar, desprende un agradable aroma, que nos transporta a esas ciudades españolas que tienen el clima adecuado para su desarrollo al aire libre, como Valencia, Sevilla o Jerez. La producción de flores es bastante elevada, por lo que es normal la pérdida de algunas de ellas para que los frutos puedan desarrollarse. Sin embargo, si la pérdida es excesiva, normalmente es síntoma de heladas o vientos muy fuertes o calurosos.

No soporta temperaturas bajas, por debajo de los 0ºC sufre bastante, y normalmente a partir de los -5ºC el árbol se hiela si no está protegido. Por ello, para nuestra zona no es muy recomendable salvo que se cultive en una zona muy muy protegida, o mejor aún, en maceta, de forma que en invierno se traslade a una zona acristalada.

Es importante que no pase sed durante el período de formación del fruto. Durante ese período, también es probable que pierda alguna flor o frutillo, pero en este caso, si es en exceso, normalmente es debido a una falta de nitrógeno en el suelo, que le vendrá muy bien además para que su follaje sea vigoroso y no amarillee. También agradece un aporte de potasio y fósforo a finales de otoño, y son sensibles a la falta de hierro, que suele corresponderse con un suelo calizo. Tampoco les gustan los suelos excesivamente arcillosos, sino que prefieren los de consistencia media, permeables y bien aireados.

Citrus Sinensis - Naranjo - Collado Villalba

Fuentes:

Infojardín

Disfrutar con el huerto y el jardín

Iresine

 

Iresine - Flores Losan2

Iresine – Flores Losan

Es una planta herbácea de la familia de las Amaranthaceae, que tiene una altura entre 30 y 60 centímetros y unas preciosas hojas de color púrpura. Sus flores son pequeñas y blancas, aunque su valor ornamental no radica en éstas sino en su follaje.

Precisamente para que las hojas de la Iresine adquieran ese color púrpura tan especial, debe situarse al sol, aunque en climas excesivamente calurosos es preferible situarla en semisombra, para protegerla durante las horas más duras. En cualquier caso, lo idóneo es que reciba unas cuantas horas de sol diarias, pero evitando el medio día.

Es una planta que no soporta el frío, por lo que no podremos sacarla a la terraza o jardín hasta bien pasadas las heladas. Sin embargo, al contrario de otras especies que en interior no prosperan y se acaban por marchitar (como el jasminum polyanthum), la Iresine sí es apta para el cultivo en interior. Le gusta además la humedad tanto del suelo como del ambiente, siendo muy favorable pulverizar las hojas de vez en cuando.

Iresine - flores losan

*Foto: www.gardensonline.com.au

Fuentes:

Chrystopher Lee Rhyne, «Holticulture Avenues»

Infojardín

 

Prepara el huerto – Sierra de Madrid

Prepara el huerto - Sierra de Madrid

Prepara el huerto – Sierra de Madrid

Cada vez son más los que quieren disfrutar de su propio huerto, pues no hay mayor disfrute que el de consumir nuestros propios productos, cultivados con mimo y de forma natural, y poder saborear las frutas y verduras en todo su esplendor.

Para poder disfrutar de una buena cosecha, es conveniente preparar la tierra de forma adecuada antes de la plantación. Para ello, el primer paso es removerla, permitiendo así el paso del aire. Después, habremos de añadir un buen sustrato y también un buen abono, para que sea fértil, con los nutrientes necesarios, y que mantenga la humedad pero sin encharcarse.

La elección del sustrato es importante, pues debe permitir sujeción, acceso del oxígeno a las raíces y que la tierra se conserve húmeda. Recomendamos nuestro sustrato vegetal o de fibra de coco, al que se ha de añadir además o bien estiércol de caballo o humus de lombriz, ambos muy buenos fertilizantes. En este caso no aconsejamos el uso de martillo, pues posee menos nutrientes y por sus cualidades es menos apto para las hortícolas.

Mezclamos por tanto la tierra con el sustrato y el fertilizante escogido, y ya está, tenemos nuestro suelo listo, de forma fácil y completamente ecológica. Debemos dejarlo así, y pasados unos días ya podemos plantar. Pero si aún tienes dudas, ven a vernos y te asesoraremos.

Ya han llegado las plantas hortícolas a nuestro vivero, donde podrás encontrar tomates de diversas clases (cherry, rosado, corazón de buey, y pata negra), pimientos italianos, de padrón y para hornear, berenjenas, calabacines, melones y sandías.

Además de las plantas hortícolas y de los abonos y sustratos, en nuestro vivero tenemos todo tipo de accesorios para que puedas preparar tu huerta, desde cañas para los tomates, herramientas, cubre racimos o redes para pájaros.

Y si no tienes jardín, ya no es problema, con nuestras mesas de cultivo podrás tener tu huerto en poco espacio.

Prepara el huerto - Sierra de Madrid

 

 

Syringa vulgaris

syringa vulgaris - flores losan

Syringa vulgaris – Flores Losan

Syringa vulgaris, lilo o lila común, así se conoce a este precioso arbusto de hoja caduca y flores pequeñas y acampanadas, de color lila, blanco e incluso rosadas, muy apreciadas por su agradable olor. Puede llegar a medir hasta 7 metros de alto, aunque lo normal es que se quede entre 2 y 4 metros. En cuanto a la anchura, los ejemplares adultos pueden alcanzar los 2 e incluso 3 metros, por lo que si plantamos varios deberemos tener en cuenta estas medidas.

Es un arbusto muy apropiado para nuestro entorno, pues no sólo es muy resistente al frío, sino que además, éste favorecerá una buena floración. Puede plantarse al sol, semisombra o en una sombra luminosa, y en suelos fértiles ligeramente alcalinos. Puede resistir algo de sequía, pero no mucho, sobre todo si está recién plantado; entonces habrá que regarlo con mayor frecuencia, sobre todo si el tiempo es caluroso.

Muy importante es para la Syringa vulgaris el tema de la poda. Las flores nacen de las yemas de las ramas del año anterior, y por tanto no se puede podar en invierno, pues eliminaremos estas yemas y no florecerá. En primavera, una vez pasada la floración, eliminaremos las flores secas y ramas muertas, y despuntamos las ramas del año dejando 2 o 3 yemas laterales contadas desde su intersección. De estas yemas nacerán brotes que al año siguiente darán flores.